¿Buscas prácticas en una agencia de marketing en Mallorca?
Hoy os vengo a contar nuestra experiencia con los alumnos de prácticas. Pero no solo la nuestra. A lo largo del artículo iré colando, sin nombres, algunas frases reales de quienes han pasado por aquí. Además os las marco en sangría, entre comillas y hasta en amarillo para que no os perdáis 🫶
Y sí, les hacemos escribir un artículo contando cómo han vivido sus prácticas y cómo se han sentido en Etnia e insistimos en que sean sinceros. Que aprendan, pero que también nos ayuden a mejorar.
En Etnia llevamos ya cuatro años acogiendo estudiantes y hay algo de lo que somos bastante conscientes. Para muchos, somos su primer “trabajo”, su primer contacto de verdad con el mundo laboral y el primer sitio en el que alguien que no es un profesor va a opinar sobre lo que hacen. Y eso es una responsabilidad. De repente, sientes que está en tus manos no traumatizar a nadie con el mundo laboral.
Y permitidme un pequeño momento de ñoñería. Todos nos acordamos de nuestras primeras prácticas. De llegar sin saber muy bien cómo funcionaba aquello, de cómo nos trataron, de preguntar dónde estaba el baño y de cometer nuestras primeras cagadas laborales :) Pero, sobre todo, de la gente que tuvo la santa paciencia de enseñarnos.
“Cuando empecé mis prácticas en Etnia a principios de julio, llegué con muchas ganas, bastante curiosidad y, para qué negarlo, también con miedo a meter la pata.”
Expectativa vs. vida laboral
En estos años han venido alumnos de todo tipo de centros, desde universidades públicas y privadas, españolas e internacionales, hasta grados de Formación Profesional. Y después de cuatro años, por aquí ha pasado un poco de todo. Diseñadores gráficos, programadores, perfiles de marketing, community managers, animadores gráficos, audiovisuales… Distintas disciplinas, distintas edades y, por suerte, también distintas formas de ver las cosas.
Algunos alumnos llegan sabiendo exactamente a qué quieren dedicarse. Otros tardan semanas en descubrir que aquello que pensaban que les encantaba, quizás no lo era tanto. Hay quien llega el primer día sin atreverse casi a decir algo y a las dos semanas ya no hay quien le calle. Hay quien necesita que le empujes un poco. Quien te sorprende en cada decisión que toma. Quien viene con muchísimas ganas y quien tarda algo más en encontrarlas. Cada uno llega con sus inseguridades. Y alguno con una seguridad que ya quisiéramos nosotros.
Para eso también sirven unas prácticas. Para probar, equivocarse, cambiar de opinión y descubrir cosas que desde un aula son difíciles de saber. Qué se te da bien, qué disfrutas haciendo, dónde puedes aportar más y, también, qué preferirías no volver a hacer en tu p*** vida.
Porque descubrir tu vocación es algo que te marcará para siempre. Y descubrir que esa no era, también ahorra bastante tiempo.
Prohibido hacer de planta
Hay algo que intentamos evitar desde el primer día. Tener a una persona durante meses mirando cómo trabajan los demás mientras hace alguna tarea que nadie quería hacer. Ser parte del mobiliario no debería contar como experiencia laboral.
Cuando alguien entra de prácticas en Etnia, participa desde el primer minuto en proyectos reales para conocer cómo funciona una agencia desde dentro.
“{…} aquí no existe eso de “mirar desde fuera” por estar de prácticas: desde el primer momento te dan responsabilidades, cuentan contigo y esperan que formes parte de los proyectos como uno más del equipo.
Eso significa trabajar con clientes reales, briefings reales y entregas reales. Lo que hagan puede terminar publicado en las redes de un cliente, impreso en la carta de un restaurante, presentado en una reunión o formando parte de una web que verá mucha más gente que nosotros.
Y como la realidad tiene la mala costumbre de poner a prueba nuestra bondad más infinita, con ella también llegan las correcciones, los cambios, las dudas y las ideas que hay que repensar tres veces. Aprender a recibir feedback, defender una propuesta, cumplir una fecha y entender que hacer algo bien no siempre significa acertar a la primera.
Y ahí empieza también nuestra parte del trato. Intentamos estar cerca para enseñar, corregir y echar una mano cuando hace falta, pero también dejar espacio para que cada uno vaya ganando autonomía y responsabilidad.
“He de decir que los primeros días no sabía por dónde empezar ni qué hacer, así que empecé con un trabajo un poco largo pero que me ayudó bastante a introducirme en esta empresa...”
“{…} la última vez que estuve en un entorno laboral era de lo más estresante, aquí en cambio me sentía muy bien y aunque no hablase, estaba realmente cómodo haciendo los trabajos que me mandaban.”
Un poc de tot
Etnia es un equipo pequeño en el que conviven, entre otros, gestión de redes sociales, Paid Media, producción audiovisual, desarrollo web y branding e identidad visual. Y ya que están aquí, queremos que vean todo lo que pasa alrededor de su mesa.
“Etnia está formada por un equipo pequeño, pero justamente eso es una de sus mayores fortalezas. {…} Los proyectos no son una suma de tareas individuales, sino una meta común en la que cada persona tiene algo que aportar.”
Por eso, independientemente del perfil con el que lleguen, intentamos que puedan tocar diferentes áreas y aprender de todos los que formamos el equipo. Siempre, evidentemente, teniendo en cuenta lo que estudian y los conocimientos con los que llegan. Tampoco vamos a poner a un estudiante de marketing a programar una web desde cero el martes de su primera semana.
Pueden participar en la planificación de un shooting y terminar ayudando durante la sesión. Crear piezas gráficas para redes sociales o materiales corporativos. Trabajar sobre un calendario de contenidos. Ver cómo nace una estrategia de marketing. Ayudar en tareas de branding. Preparar documentación interna o un dosier comercial. Participar en la comunicación con clientes. Coordinar acciones con influencers y creadores de contenido. Echar una mano en una web u organizar recursos digitales. Un poco de todo, intencionadamente.
“Al principio pensé que mi trabajo se iba a centrar por completo en la gestión de redes sociales y, {…} pronto descubrí que iba a abarcar mucho más. He tenido la oportunidad de acercarme al SEO y al diseño web, participar en shootings, asistir a reuniones de branding con clientes y trabajar con marcas de sectores muy distintos. Estar presente en tantas fases del proceso me ha ayudado a entender cómo consiguen conocer tan bien la identidad de cada marca.”
Nosotros también aprendemos
Podríamos contar todo esto como si nosotros fuéramos los que enseñamos y ellos los que aprenden. Pero sería mentira. Durante estos cuatro años también hemos aprendido de las personas que han pasado por aquí.
Nosotros podemos enseñarles cómo trabajamos, cómo tratamos con clientes, cómo defendemos una idea o por qué llevamos veinte minutos discutiendo si ese texto debería estar tres píxeles más arriba.
“Hay creatividad, exigencia y una obsesión bastante contagiosa por cuidar los detalles y dar siempre una vuelta más a las cosas. Pero también hay cercanía, desde el primer día he sentido que podía preguntar, proponer y, sí, equivocarme también, sabiendo que mi opinión contaba”
Y ellos también nos obligan a explicar por qué hacemos las cosas como las hacemos. Y, de vez en cuando, incluso a preguntarnos si realmente tienen que seguir haciéndose así.
Ese intercambio también forma parte de tener estudiantes en prácticas.
¿Te guardamos una silla?
Cuatro años después, seguimos teniendo ganas de conocer al siguiente.
No esperamos que llegues con el oficio aprendido. Si fuera así, las prácticas tendrían bastante poco sentido. Nos interesan mucho más la curiosidad, las ganas de aprender, de preguntar, de probar, de equivocarse y de volver a intentarlo. Que traigas lo que ya sabes y te lleves unas cuantas cosas que todavía no.
Da igual si vienes de marketing, diseño, programación, audiovisual, comunicación o de alguna disciplina que todavía no haya pasado por nuestra oficina. Todo el mundo es bienvenido.
“Todavía estoy a mitad de mis prácticas, así que sería pronto para sacar grandes conclusiones. Lo que sí sé es que empezar mi vida laboral rodeada de personas de las que puedo aprender, en un entorno en el que se me ha dado espacio para participar desde el principio, está marcando mi forma de entender cómo quiero trabajar en el futuro.”
Y quién sabe. Quizá vengas para unos meses y acabes quedándote un poco más. No serías la primera persona que termina las prácticas y sigue teniendo su mesa en Etnia.
“El día que acabé mis prácticas, me ofrecieron quedarme a trabajar dos meses, a lo que yo acepté sin pensarlo dos veces, {…} Para mi conclusión, ha sido un auténtico placer trabajar con el equipo de Etnia todos estos meses y no dudaría en volver si tengo la oportunidad.”
Así que, mientras quede alguna silla libre, aquí seguiremos haciendo hueco. El aprendizaje corre por nuestra cuenta. Aprovecharlo, por la tuya. Y si te portas bien, nos encargaremos de que tu carta de recomendación haga justicia.
“{…} si en Etnia dicen que cada historia merece ser contada, esta es, de momento, una parte de la mía.” 🥲