¿La IA nos va a quitar el trabajo a las agencias de marketing?
Cada vez que hablamos de IA y automatización, nos acompañan las mismas dudas, ¿Cuántos años les quedan a las empresas tal y como las conocemos? ¿Una sola persona, con IA, va a poder hacerlo todo?
Este debate ya está presente en prácticamente todos los sectores. Yo lo abordaré desde mi experiencia personal trabajando en una agencia de marketing, dónde se nota especialmente por cómo está cambiando la forma de trabajar. Así que aprovecha el cagarro de después de comer y regálale cinco minutitos a estas líneas 💩
El elefante en la habitación
Solo para dimensionarlo, según Tracxn (noviembre 2025), actualmente existen unas ~22.373 empresas dedicadas a desarrollar IAs. Y si amplías la definición a bases de datos más amplias, aparecen cifras como ~212.230 “AI companies” activas que recoge StartUs Insights (finales de 2025). El ecosistema no para de crecer, y es normal que haya prisa en la batalla por monetizar, así que uno de los puntos clave será definir exactamente cómo van a ayudar en el día a día a las empresas.
Analistas como la empresa Gartner avecinan que una parte importante de proyectos de IA generativa se abandonarán tras el piloto, por temas de costes que se disparan o de valor de negocio poco claro. Al mismo tiempo, especialistas como Andrew Ng, fundador de DeepLearning.AI, insiste en que el valor real de las IAs está en cómo lo conviertes en un producto útil y en una solución específica que ahorra tiempo, dinero o mejora resultados en un escenario real.
En nuestro sector ya no hablamos de futuro, las IAs ya están integradas en el trabajo de muchas agencias de marketing como la nuestra, especialmente en planificación, producción y automatización.
¿Qué tareas reales de marketing puede hacer la IA hoy?
Estos son algunos de los ejemplos que, por un fee mensual asumible, usamos en Etnia en nuestro día a día 📝
En gestión de redes, Metricool nos ayuda con la organización del calendario de contenidos, lo que reduce muchísimo el tiempo de preparación y publicación. Y también con el análisis de datos, para conocer a la audiencia y saber qué publicaciones tienen mejor rendimiento.
En la parte de diseño, Canva se ha puesto las pilas, adelantando en algunas funciones a Adobe, y ya se ha posicionado como un aliado perfecto para diseñar y adaptar formatos, con funciones muy chachis como “quitafondos” o “de imagen a video”, que te ahorran la hostia de tiempo cuando tienes que producir con constancia.
En la creación de imágenes y clips cortos, Envato se lleva los prompts más románticos de la empresa, generando imágenes que en ocasiones nos han ahorrado el alquiler de los flashes y evitado más de una sesión de fotos larga y tediosa.
Con CapCut, sus funciones como “subtítulos automáticos” o “mejora de voz y reducción de ruido” permiten editar reels de forma mucho más rápida. Y en atención al cliente, ManyChat nos permite automatizar conversaciones, lo que hace que tengamos CMs las 24/7 intentando convertir y seduciéndote para que reserves la mesa del fondo, que es la que tiene vistas al mar y la que está mejor iluminada.
Y como no, ChatGPT no solo sirve para redactar emails. En Etnia, le hacemos desde las consultas más técnicas, cómo que nos ayude a crear largos trozos de código para incorporar en nuestras webs, hasta las preguntas más absurdas, cómo pedirle que diseñe una campaña basada en “tiburón”, “croqueta” y “tanga”.
Hasta aquí queda claro que la IA es excelente acelerando tareas, proponiendo ideas y automatizando procesos; y cada herramienta nos ahorra muchas horas de trabajo operativo. Pero justo cuando parece que “ya lo hace todo”, aparece una pregunta importante: ¿Dónde se nota que sigue faltando alguien al volante?
El reloj que delata a la IA
Para entenderlo, he hecho un experimento muy simple que con dos probetas también puedes hacer en casa. Hay un truco publicitario que no todo el mundo conoce, pero sí has visto mil veces. Los relojes de lujo casi siempre salen marcando alrededor de las 10:10. No es casualidad, es diseño psicológico. Las agujas hacen una V perfecta, no tapan el logo y la foto queda casi tan bonita como tú, guap@.
Ahora, vamos a poner a varias IAs contra ese estándar. He utilizado ChatGPT, Envato, Higgsfield Soul y Nano Banana Pro para pedirles, en primera estancia, que generen imágenes de un Rolex con un prompt específico, sin mencionar ninguna hora:
“Ultra-realistic studio product photo of a luxury Swiss wristwatch, Rolex-inspired, 40mm stainless-steel case, black ceramic bezel, sapphire crystal, detailed dial with applied indices and crown emblem, polished bracelet, softbox lighting, shallow depth of field, crisp reflections, 8K, macro lens”
He repetido el proceso 20 veces en cada una, y como resultado, la IA se ha comportado como un director creativo obediente. En todas las imágenes ha colocado las agujas en la pose típica de anuncio (muy cerca del 10:10).
En la segunda tanda, he hecho lo que, en teoría, debería ser fácil, repetir el mismo prompt pero exigiendo una hora concreta, las 15:42. Y después de 20 intentos más, el resultado es que ChatGPT ha sido la única capaz de colocar bien las agujas en tan sólo 8 de las 20 imágenes que ha generado.
“Ultra-realistic studio product photo of a luxury Swiss wristwatch, Rolex-inspired, 40mm stainless-steel case, black ceramic bezel, sapphire crystal, detailed dial with applied indices and crown emblem, polished bracelet, softbox lighting, shallow depth of field, crisp reflections, 8K, macro lens. Set the hands to 3:42 PM (15:42).”
Aquí es donde la IA (de momento) se escacharra. No porque esté “mal hecha”, sino porque está haciendo lo que mejor sabe hacer, repetir el patrón más común que ha visto en miles de imágenes (la típica hora de anuncios). Te ofrece la respuesta más verosímil estadísticamente, pero eso no garantiza que sea la verdadera ni la que necesitas en este contexto.
Por lo tanto, la IA puede inventarse el reloj que todos los criptobros anhelan, pero si le pido que marque la hora en la que ya deberías acabar de trabajar, se le ve el plumero. Y ahí está el puente. La IA funciona genial cuando el objetivo es producir y acelerar, pero flojea cuando el trabajo exige criterio y precisión.
Entonces, ¿Qué tareas no puede reemplazar bien la IA (o sale caro intentarlo)?
Repito, de momento, las herramientas de IA que tenemos a nuestro alcance no suelen ganar donde manda el criterio y la sensibilidad. Pueden proponer, acelerar y dar opciones, pero cuando hay que tomar decisiones con consecuencias reales, sigue siendo clave el factor humano. Si la IA decidiera dar por válida la imagen del reloj y publicarla, aún seguiríamos con las uvas de nochevieja en la mano.
La IA tiene límites claros. No percibe el contexto social ni el “clima” real de una comunidad como lo hace una persona. No vive lo que pasa fuera de la pantalla, la calle, las conversaciones, las relaciones, los matices del momento. Y tampoco puede encargarse de la producción en el mundo real (shootings, eventos, coordinación) ni esa habilidad de captar lo auténtico cuando sucede.
En cuanto a creatividad, la IA puede dar propuestas, pero el valor está en el concepto creativo, la campaña, la dirección artística, construir una narrativa coherente y un tono único que haga reconocible a la marca. Lo fácil es copiar; lo difícil es que suene a “esto solo lo diría esta marca”. Ahí es donde una agencia puede marcar la diferencia y en consecuencia, aparece lo que más pesa en el día a día, la relación con el cliente. Confianza, negociación, manejo de expectativas, decidir en equipo y sostener una visión a largo plazo.
La IA puede acelerar partes del trabajo, pero no puede reemplazar esa parte humana. Ahora bien, si la IA reduce tiempos y costes en la producción, ¿Esto hará que todo sea más barato?
Va a pasar. Precios, mercado y “packs de redes”
Ya está pasando. Todo lo que sea “commodity” baja de precio. Si tu oferta se parece a “12 posts + 4 reels + stories + diseño + copies”, la IA hace que mucha gente pueda entregar algo “decente” más rápido… y eso empuja el mercado a comparar solo por volumen y precio. Así que los packs de redes más básicos tenderán a dividirse en dos: los baratos (contenido correcto y genérico para llenar el expediente y tener una presencia decente), y los premium (más estratégicos, con dirección creativa y enfoque en el retorno). En otras palabras, se pagará menos por “publicar” y más por humanizar marcas.
El coste de producir contenido baja, pero el coste de hacer contenido que funcione no baja igual. Cualquiera puede generar posts. Lo difícil es que esos posts construyan marca, creen demanda y terminen en reservas, llamadas, ventas o fidelización.
Una buena agencia debe aportar lo que la IA no te da por defecto: criterio, estrategia y creatividad. La IA te puede dar 30 ideas, pero alguien tiene que decidir cuál encaja con el momento del negocio, con su público, con su posicionamiento y con lo que de verdad quieres conseguir. Y luego medirlo, optimizarlo y sostenerlo en el tiempo.
Sí amig@s, nos toca volver a educar al cliente, explicando que contratarnos no es pagar “posts”. Es pagar dirección. Y además, tendremos que defenderlo con resultados y teniendo especial mimo con nuestros clientes.
¿Qué puestos de trabajo son los más vulnerables (reemplazables)?
Los más vulnerables son los que se basan en producción repetitiva y en seguir una plantilla. Aquellas personas que sus tareas sigan en la redacción genérica, diseños en serie sin concepto, community management puramente reactivo (respondiendo con fueguitos) y enviando analíticas que solo reportan datos sin convertirlos en decisiones.
La parte mecánica se automatiza, así que donde antes hacía falta un equipo más grande, ahora se puede sacar adelante con menos manos. Por lo que si quieres que la IA no te “coma” por eficiencia, úsala para volverte mejor. La diferencia en 2026 no la marcará quién tenga acceso a herramientas (las tiene todo el mundo), sino quién tiene un equipo formado para dirigirlas y convertirlas en resultados.
Las bonitas conclusiones
La IA ya está sustituyendo “mano de obra” en tareas mecánicas y repetitivas. Se reduce el valor de los servicios genéricos y aumenta la competencia. Cada vez más gente puede producir “algo decente” con menos recursos (y esto va a ir a más).
La IA, de momento, no es tan creativa como tú, mi querido lector, por lo que los creativos van a seguir siendo valiosos.
No desaparecen las agencias a medio plazo. Las que lo van a notar primero son las agencias que han construido su oferta como un sistema de producción en serie. Cuando el servicio es intercambiable, aparecen más jugadores capaces de entregar algo parecido por menos.
¿Qué deberes tenemos para el 2026?
Educar una IA y quedarnos con “la misma” nos dará ventaja. Nuestros prompts, ejemplos, tono y referencias le ayudarán a conocernos mejor y a acertar más. Pero debemos usarla con cabeza y no para las cosas que ya se nos dan bien, porque si delegamos todo, se nos quedará el cerebro frito como un chicharrón y nos volveremos extremadamente dependientes.
Usemos la IA para resolver más rápido tareas que ya dominamos (o al menos entendemos). Y <ojo piojo>, si de un tema no tenemos ni pajolera, mejor no fiarnos al 100% de algo que suena súper convincente… o puede llevarnos a la hora equivocada 😏
Entrenemos al equipo y demos un salto de calidad. Estirémonos, compremos el desayuno y hagamos reuniones para conocer mejor a nuestros clientes y preparar mejores briefings (objetivo, público, oferta, tono, contexto y limitaciones). Así evitaremos publicar “tal cual” lo que propone una IA y sonar robóticos, afinando el tono y el lenguaje en cada caso.
Y tomémonos tiempo para analizar qué ha funcionado mejor. No se trata de “ver el alcance”, sino de entender qué variable falló y sacar decisiones concretas para mejorar la estrategia.
Puede que dentro de unos años las IAs actúen como una criba natural, separando a quienes solo producen por volumen de quienes aportan dirección y criterio. O puede que evolucionen tanto que podamos estar todos en la playa, piña colada en mano. Pero no es, ni de lejos, el apocalipsis del marketing y el diseño. Todavía queda muchísimo trabajo donde la estrategia, la creatividad y el contexto mandan. Tenemos faena para rato.